Eugénie Bouchard, nueva belleza del tenis

Bouchard As
As publica un reportaje sobre Eugénie Bouchard, promesa del tenis femenino. | tendencias.as.com

Inma Aparici | Castellón

Como en la mayoría de los casos, As se erige como un periódico deportivo publicado ‘por’ y ‘para’ hombres. Basado en un profundo sexismo, olvida que las mujeres también practican deporte y las relega a un segundo plano. En gran parte de las publicaciones, el protagonismo es para el sector masculino y, cuando no lo es, las mujeres aparecen de forma anecdótica o sexualizada. Un ejemplo es el reportaje Eugénie Bouchard, nueva belleza del tenis, publicado en noviembre de 2014.

El titular no se preocupa por presentar correctamente el nombre de la tenista (‘Eugénie’), además de lanzar un primer estereotipo de la deportista como objeto sexual, dejando atrás la causa por la qué Bouchard es realmente noticia: ser una promesa del tenis.

Y la guía conjunta del gobierno de España y el Consejo Superior de Deportes (CSJ) nos advierte en este sentido, ya que “con la práctica mediática de dar importancia a la belleza se refuerza el significado del máximo valor que la sociedad patriarcal concede a las mujeres y por ende a las deportistas: su cuerpo”. Lo que roba a las deportistas su legitimidad y preserva la hegemonía masculina.

Casi todas las fotos que ilustran el reportaje siguen en esta misma línea, más preocupada por mostrar el atractivo de la canadiense que sus logros en el mundo del tenis. Lo que desemboca en una gran incoherencia: la narración visual no se corresponde con la textual. El gobierno y el CSD nos advierten de que no es una elección inocente, puesto que los medios tratan de atraer al público masculino sin desafiar los estereotipos patriarcales de género que perpetúan el status quo de desigualdad.

Por eso, en su guía nos recomiendan evitar la utilización del cuerpo de las deportistas como reclamo informativo y centrarnos en sus logros dentro de su disciplina, sobre todo a la hora de ilustrar las informaciones de forma acorde al texto de la publicación. Por lo que el reportaje quedaría así:

Bouchard As corregido
Primera corrección del reportaje de As. | Inma Aparici

Aunque en la fotografía hayamos corregido ya el lead, el texto original cae en una trampa del lenguaje: hablar de ‘tenis femenino’, cuando en ningún momento posterior se citará el ‘tenis masculino’. El CSD y el gobierno desaprueban distinguir entre ‘deporte’ y ‘deporte femenino’, porque supone aplicar “una óptica androcéntrica que toma por norma el deporte practicado por los hombres y subordina el practicado por las mujeres”.

Para no dañar al deporte femenino, el gobierno y el CSD aconsejan hablar de ‘deporte’ cuando engloba tanto al practicado por mujeres como por hombres, o distinguir entre ‘deporte masculino’ y ‘deporte femenino’.

A sus 20 años, Eugéni Bouchard reivindica un puesto entre las mejores tenistas femeninas del planeta. La canadiense arrasa en las redes sociales, cautiva a las grandes marcas y convence en las pistasCon un futuro más que prometedor.

Otro error del lead es destacar en primer lugar la presencia de Bouchard en la redes o en grandes marcas y dejar en segundo plano su papel en las pistas, por lo que convendría reordenarlo para solventar una posible “referencia sexista”, de forma que la atención se centre en su papel deportivo y no en otros aspectos del reportaje, sin “tanta entidad para ser objeto de atención informativa”.

Pero su idilio con este deporte empezó mucho antes, cuando la niña tenía tres o cuatro años. Sus padres enseguida fueron conscientes de que la pequeña tenía cualidades, y la matricularon en una escuela de tenis. A los 8 años jugó su primer torneo, y desde entonces no se ha separado de una raqueta.

Siguiendo con la lectura, nos llama la atención el uso de palabras de carácter sexista como ‘su idilio’ (puesto que el léxico deportivo suele ser más bien “guerrero” y no sentimental, valor ligado al estereotipo femenino) o de carácter androcéntrico, como ‘padres’ o ‘seguidores’.

Según el criterio de la unidad de igualdad de la Universidad Jaume I (UJI), cabría substituir estos términos por otros que no refuercen el lenguaje sexista como ‘el contacto’ o ‘progenitores’:

Pero el contacto con este deporte empezó mucho antes, cuando la niña tenía tres o cuatro años. Sus progenitores enseguida fueron conscientes de que la pequeña tenía cualidades, y le propusieron matricularse en una escuela de tenis. A los 8 años jugó su primer torneo, y desde entonces no ha querido separarse de una raqueta.

Para el gobierno y el CSD tampoco es adecuado sugerir que su familia haya elegido su carrera por ella, ya que “este aspecto oculta otras identidades de las mujeres como independientes, autónomas, participantes activas de la sociedad”. Ni lo es mencionar gratuitamente relaciones con otras personas -como Verdasco o su propia hermana- si no aporta información relevante para el tema tratado.

Consciente de su hermoso físico (mide 178 centímetros y pesa 61 kilos), la joven es muy activa de las redes sociales, en las que exhibe sus fotografías ante miles de fans. En twitter tiene más de 368.000 seguidores, otros 221.000 en Instagram y casi 944.000 personas siguen sus andanzas en Facebook. Amiga de Fernando Verdasco, lo cierto es que en poco tiempo, Bouchard se ha hecho un hueco entre las tenistas más mediáticas, con permiso de Maria Sharapova, Serena Williams o Ana Ivanociv.
Precisamente Sharapova y Roger Federer son sus ídolos deportivos. En alguna ocasión ha reconocido que le gustaría tener una cita con su compatriota Justin Bieber. “Sé que no llevo una vida como cualquiera; viajo mucho y entreno todo el día. Mi hermana Beatrice sí es una chica normal, y a veces la veo y me gustaría ser como ella. Tengo una carrera especial, excepcional, y supongo que ya viviré de manera más normal cuando me retire”, ha explicado en alguna entrevista.

El último matiz que ambas instituciones aportan es que se debe evitar referencias a la apariencia personal de las deportistas que no tengan relación directa con la práctica deportiva y también el uso de estereotipos degradantes o condescendientes, como ‘ser una chica normal’, que en este caso evoca la idea de la chica que se queda en casa y persigue conocer a ‘su príncipe azul’ (en este caso, Justin Bieber).

La joven es muy activa de las redes sociales, en las que exhibe sus fotografías ante miles de fans. En Twitter tiene más de 368.000 seguidores y seguidoras, 221.000 en Instagram y casi 944.000 personas siguen sus andanzas en Facebook. En poco tiempo, Bouchard se ha hecho un hueco entre las tenistas más mediáticas, con permiso de Maria Sharapova, Serena Williams o Ana Ivanociv.
Precisamente Sharapova y Roger Federer son sus ídolos deportivos. “Sé que no llevo una vida como cualquiera; viajo mucho y entreno todo el día. Tengo una carrera especial, excepcional, y supongo que ya viviré de manera más normal cuando me retire”, ha explicado en alguna entrevista.

A día de hoy, resulta evidente que tanto hombres como mujeres tenemos derecho a participar -sin discriminación alguna- en todo tipo de deportes, actividades y trabajos. Es por eso que los medios de comunicación deben adaptar sus estrategias discursivas a estas circunstancias y promover un trato lo más igualitario posible para ambos géneros, de manera que los estereotipos tradicionales se rompan y todo el mundo tenga la posibilidad de practicar aquello que más le guste con total libertad.

Accede aquí para leer nuestra corrección entera (hemos subrayado los cambios para que resulte más fácil localizarlos).

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