Intocable: juego de estereotipos

   Intocable (Intouchables)

   Dirección: Eric Toledano, Olivier Nakache
   Género: Comedia
   Publicación: Francia, 2011
   Intérpretes: François Cluzet, Omar Sy
   Productora: Quad Productions, Gaumont,
    TF1 Films, Ten Films, Chaocorp production, 
    Canal +, Cinecinema

Inma Aparici | Castellón

Philippe, un multimillonario tetrapléjico a raíz de un accidente de parapente, contrata como cuidador a Driss, un joven poco convencional que acaba de salir de la cárcel. Así empieza Intocable, una comedia basada en hechos reales que nació en 2003 de la mano de Eric Toledano y Olivier Nakache tras haber visto un documental sobre la vida del rico aristócrata Philippe Pozze di Borgo.

Intocable juega con los estereotipos sociales y confronta dos mundos que en un principio parecen incompatibles e inaccesibles entre sí: el de un culto aristócrata (rico en capital pero dependiente y vacío en sensaciones) y el de un inmigrante de extrarradio sin riqueza material pero libre, con experiencia y entusiasmo por la vida.

Sus diferencias no impiden que ambos compartan sus experiencias de ‘igual a igual’, lo que consolida una fuerte amistad entre los dos. Afortunadamente, cada uno encuentra en el otro aquello que le falta: mientras Driss se entusiasma por la tranquilidad y la comodidad de su nuevo hogar, Philippe redescubre un mundo de sensaciones ya olvidado con acciones tan simples como fumar o salir a la calle a dar un paseo.

Como vemos reflejado en un artículo de El País, algunas voces críticas se han alzado para tachar al film de superficial por basarse en el puro divertimiento estereotipado, clasista y hasta racista al mostrar a una persona que tuvo que inmigrar como ‘esclava’.

Los directores se defienden respondiendo que su única pretensión era “contar la relación aparentemente insignificante de dos hombres  solos que confluyen en un tiempo y un espacio”, aproximándose desde una perspectiva de igualdad como lo que ambos son: seres humanos.

Jugar con estereotipos tiene estos riesgos: que una obra bienintencionada se pueda malinterpretar y se le reproche que ayude a legitimar la discriminación. Sin embargo, deberíamos quedarnos con el mensaje integrador del film, que humaniza a dos colectivo muy descuidados por los medios de comunicación: el de las personas discapacitadas y el de las inmigradas. Y es que el respeto, la empatía y la ayuda mutua son esenciales para lograr una mayor igualdad entre todos los grupos sociales popularmente considerados como ‘los más desfavorecidos’.

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