Madrid duplicará el número de plazas de aparcamiento para discapacitados

CapturaRecomendaciones para la utilización de un lenguaje no sexista

Samuel Muntean | Castellón

El proceso de exterminación del lenguaje sexista en las mujeres con discapacidad no parece trabajarse lo suficiente. En los medios de comunicación de referencia, como es el caso de El País, todavía se hace ahorro de palabras en este sentido. Aunque hay múltiples artículos con el mismo problema, publicados en la página digital del periódico antes mencionado, nos centraremos en el artículo “Madrid duplicará el número de plazas de aparcamiento para discapacitados“, ya que arranca con este error desde el titular.

En el Manifiesto Europeo de Mujeres con Discapacidad se han ofrecido fórmulas para solventar este tipo de problemas lingüísticos: la solución más inmediata para el titular del artículo sería “Madrid duplicará el número de plazas de aparcamiento para las personas con discapacidad” ya que, según la RAE, el término ‘persona’ incluye tanto a los hombres como a las mujeres.

Pese a ello, en el primer párrafo el autor utilizan la fórmula correcta “personas con discapacidad”, pero, en el tercer párrafo siguen cometiendo la misma falta: “menores discapacitados”. La forma más adecuada para expresar este concepto sería: “personas menores con discapacidad”. En el mismo párrafo cometen fallos similares, “plazas reservadas en éstas para discapacitado”. En la que, a las mujeres discapacitadas parece que se les omiten. Y esto se retoma en el último párrafo “para discapacitado”. Son pequeños equívocos que tienen remedio.

Las soluciones propuestas, para este tipo de “descuidos” lingüísticos, son sencillas, pero podrían contribuir mucho a la mejora de la situación. El efecto del androcentrismo es que se transforma el género masculino en el origen de la cultura. En el lenguaje de invisibilidad a las mujeres, ignorándose sus necesidades y despreciando sus contribuciones a la cultura. En la “Guía para un uso no discriminatorio del lenguaje en las mujeres con discapacidad” los autores remarcan que “El uso sexista del lenguaje se comete cuando el mensaje resulta discriminatorio debido a su forma y no a su fondo”.

Para los medios impresos, quizás el principal generador de estos errores sea la limitación del espacio y la economía, no fundamentada, de palabras. Sin embargo, en palabras de la Doctora en Filología Románica, Eulalia Lledo Cunil “La lengua tiene un valor simbólico enorme; lo que no se nombra no existe o se le está danto el carácter excepcional…”. Para algunos escritores y lectores este tipo de señalizaciones son pequeñas observaciones, pero serán grandes para un mayor grado de igualdad, para la humanidad.

Lee el artículo de El País aquí.

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