¿Opinión lícita?

Ann Coulter sostiene un cartel pidiendo que les devuelvan su país/Twitter Ann Coulter
Ann Coulter sostiene un cartel pidiendo que les devuelvan su país. | Twitter Ann Coulter

Marta Gozalbo | Valencia

Ann Coulter es una columnista estadounidense de ideología conservadora. La famosa y polémica columnista colabora con diversos medios, es autora de varios best seller y participa habitualmente en tertulias televisivas. Semanalmente se pueden consultar sus columnas en su página web y, es ahí, donde encontramos el artículo que vamos a analizar.

Al tratarse de una pieza no estrictamente informativa, sino de una columna (opinión), la autora puede permitirse ser más libre y literaria. Sin embargo, no es el estilo empleado en la columna lo que llama la atención del lector, sino el contenido del texto, el mensaje cargado de ideales racistas y sexistas que Coulter busca transmitir al público, tratando de hacerle partícipe y de provocar una reacción de reconocimiento en el texto a fin de que sus palabras estén normalizadas e incluso justificadas.

Observamos también el empleo de léxico valorativo y expresiones erróneas para referirse a determinados colectivos minoritarios sin seguir las recomendaciones de los manuales de estilo, haciendo una crítica que podría ser denunciable para conseguir su retirada.

De principio a fin la columna titulada “El pasatiempo favorito en EE.UU: odiar el fútbol” es una continua expresión de la repulsión y el odio a lo ajeno.  Ya sea por raza, por idioma, por cultura, etc. No sólo considera ese juego algo trivial o inferior, llegando a insinuar que no es un deporte “real”, sino que hace críticas a aquellos que se sienten atraídos por este deporte, afirmando que no es propio de ningún ciudadano estadounidense mostrar interés por él.

Ann Coulter sentencia que el creciente interés por el fútbol en EE. UU es “una señal de la decadencia moral de la nación”. Además, también añade que el éxito que el Mundial de Brasil estaba teniendo entre el público estadounidense este verano era consecuencia de la reforma migratoria aprobada en 1965 en EEUU que causó un “giro demográfico”. Con este párrafo, la autora deja clara su postura por lo que respecta a distintos temas. Independientemente de mostrar su desprecio por el fútbol, idea que es una constante a lo largo del cuerpo de la columna, para la autora ese deporte es algo que pertenece a una clase inferior. Justifica que si el gusto por ese deporte se ha incrementado, se debe a los inmigrantes que viven en EE.UU y a que los resultados de las encuestas reflejan la opinión de ellos, más que la de la “élite” de origen estadounidense.

Para Coulter, EE.UU es la burguesía del mundo y lo demuestra con frases como “Ningún estadounidense cuyo bisabuelo haya nacido aquí está viendo ‘soccer’. Sólo podemos esperar que, además de aprender inglés, estos nuevos estadounidenses olviden con el tiempo su fetichismo con el ‘soccer’“, como si el fútbol fuera un entretenimiento de clase baja y EE.UU estuviera por encima de deportes de este tipo.

Por otra parte, la última oración citada demuestra el racismo que la autora no se avergüenza en demostrar, pues de forma despreciativa apunta que lo que al menos esperan los estadounidenses de los inmigrantes es que aprendan el idioma, como si estos no se supiesen expresar y “manchasen” su idioma.

Crítica (que podría considerarse incluso insulto o vejación) que se amplía más si cabe cuando leemos que “El fútbol es como el sistema métrico, que los liberales también adoran porque es europeo. Naturalmente, el sistema métrico surgió de la Revolución Francesa, durante los breves intervalos de tiempo en los que no estaban cometiendo asesinatos en masa con la guillotina“. Como si los únicos que han cometido locuras en el pasado fueran los europeos, cuando EE.UU ha sido el único país que ha lanzado una bomba atómica en la historia de la humanidad.

La polémica comentarista no cesó en su exaltación de lo propio y en su crítica a lo ajeno. Así pues, aseguraba que en el fútbol no se valoran los logros individuales, a diferencia de otros “deportes reales” como el baloncesto, el fútbol americano o el béisbol.

Según la autora, el fútbol no es serio porque “ningún deporte serio permitiría que niños y niñas jueguen juntos en un mismo campo. Ni a nivel de preescolar”. A esto, añadía que a las “madres liberales” les gusta el fútbol porque es un deporte en el que “el talento atlético no cuenta”, lo que hace que niñas y niños puedan jugar juntos.

Por si sus comentarios racistas y excluyentes fueran poco, Coulter, tampoco evitó con esta frase fomentar estereotipos como el de que una mujer está menos capacitada para el deporte o tiene menos talento para destacar en las actividades físicas.

Cabe esperar que, igual que Salvador Sostres con sus artículos en El Mundo (como por ejemplo el de “Un chico normal”) o previamente con sus apariciones en Crónicas Marcianas, esta escritora solo busque generar polémica con sus columnas. Sin embargo, el dato más preocupante de todo esto es que algunos de sus libros, según el listado que realiza The New York Times semanalmente, se han encontrado entre los más vendidos en EE.UU.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s