“La fuente de las mujeres”, de la vida y del amor

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Título: La fuente de las mujeres
Título original: La source des femmes
Dirección: Radu Mihaileanu 
País: Francia, Italia, Bélgica
Año: 2011
Duración: 135 min.
Género: Drama, Comedia
Calificación: No recomendada para menores de 7 años
Reparto: Hafsia Herzi, Leïla Bekhti, Sabrina Ouazani, Zinedine Soualem, Saad Tsouli, Malek Akhmiss
Guión: Radu Mihaileanu, Alain-Michel Blanc.
Productora: Panache Productions, Europa Corp., Indigo Film, Elzévir Films
Casting: Adil Abdelwahab, Gigi Akoka, Saad Fekhari, Salah Benchegra
Departamento artístico: Halima Zniber
Fotografía: Glynn Speeckaert
Guión: Alain-Michel Blanc, Radu Mihaileanu
Música: Armand Amar
Sonido: Bruno Tarrière, Laurence Morel
Vestuario: Essouci Zakia, Mohamed Bougati Viorica Petrovici

Samuel Muntean | Castellón

La evolución en cuanto a la igualdad de género es muy heterogénea, dependiendo de la cultura, el país y las filosofías políticas de la región. Las luchas para obtener no una postura igual, sino unas condiciones de vida honesta son, a veces, tan absurdamente largas y duras que hace que la igualdad sea vista, para aquellas sociedades, como una utopía. «La fuente de las mujeres» consigue situar al espectador dentro de un entorno similar, un ambiente variopinto, un contexto islámico en el que un grupo de mujeres de un pueblo de Turquía, Kirca, toman la iniciativa para defender sus derechos, no tanto de igualdad, como de decencia; de no tener que realizar caminos tan largos, accidentados y arriesgados para llegar a la fuente de agua.

La película está basa en un hecho real, que pasa en el año 2001, en una aldea de Turquía. Sin embargo, como el propio director ha indicado, su principal fuente de inspiración se ha alimentado del mito de “Lisístrata” de Aristófenes, cuando las mujeres griegas, con el fin de forzar la paz, niegan a sus maridos las relaciones sexuales. Aunque usar el sexo como ‘herramienta’ de poder, control, manipulación e incluso castigo es poco ético, el carácter humorístico que da el director de la película, Radu Mihăilesc, a una situación bastante dramática, hace que la decisión de las mujeres sea comprensible. No obstante, hay que contar el riesgo añadido de las mujeres, en la situación real, a la hora de tomar estas decisiones, que no está muy bien reflejado en el film.

La historia pasa en una aldea alejada de la urbe, sin transporte, sin contacto con el exterior, lejos de los ríos y lagos. Las mujeres tiene como una obligación social desplazarse a lo alto de la montaña, con caminos peligrosos, para traer el agua que cubre las necesidades básicas de toda la familia. La protagonista de la película, Leila, un día, decide empuñar la bandera de la dignidad, buscarse otras aliadas, que se hallan en la misma situación, para hacer una manifestación muy atípica para la región, una “huelga del amor”. El objetivo de la rebelión era sencillo: hacer que los hombres del pueblo, que no parecían muy ocupados, solucionen el problema de la distancia de la fuente.

La obra y el tratamiento ingenuo que da el director, «dulcificando la historia», según Luís Bonet, tratándose de un tema tan complejo, demuestra la gran calidad con la que logra hacer de una historia sencilla, que puede ser la historia de cualquier mujer, que vive en situaciones similares, una obra maravillosa.

El director y guionista, Radu Mihăilesc, compone una obra maestra, del séptimo arte, arraigada en el principio de la vida, transformando el título  en un campo hermenéutico muy vasto, que deja que los propios espectadores sean quienes contesten a sus propias preguntas: ¿de quién es la fuente?, ¿de qué tipo de fuente se trata?, ¿”la fuente de las mujeres” es un recurso retórico, una metáfora?, ¿se trata de la vida, del amor? Por este lado estriba la intencionalidad del director, cuya película dotada de sencillez, pero llena de fascinaciones de la vida real, retoma la realidad de un situación vivida, en un registro gracioso.

Radu Mihăilesc cuenta con una antología de películas muy amplia, a lo largo de su vida profesional, entre las que se pueden citar: Las cuatro estaciones (Les quatre saisons, 1980), Trahir (1993), Bonjourn Antonie (1997), El tren de la vida (Train de vie, 1998), Les Pygmées de Carlo (2002), Ser digno de ser (Va, Vis et deviens, 2005), Operación Moises (Opération Moïse, 2007), El concierto (Le concert, 2009), La fuente de las mujeres (La source des femmes, 2011). Esta última recibe dos premios, el Premio Cesar: Nominada a mejor actriz (Leïla Bekhti) y mejor vestuario y el premio del Festival de Cannes: Sección oficial a concurso.

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